Jamones Quesada Carpio lleva trabajando desde finales de los años 40 en la elaboración de embutidos y jamones. Una empresa situada en el municipio de Caniles que a día de hoy tiene como actividad fundamental la salazón y curación de jamones. Es el secadero de jamones con el número de registro sanitario más antiguo de Andalucía.

La experiencia como garantía

Jamones Quesada Carpio S.L. fue fundada como empresa en 1976 y son especialistas en la elaboración de jamón dirigido principalmente a charcuteros y profesionales de la alimentación. Para lograr una calidad excelente, la empresa está ubicada en el Parque Natural de la Sierra de Baza, donde las condiciones climatológicas son idóneas para la curación del jamón.

Los jamones frescos procedentes de los mejores mataderos del país son recepcionados por Jamones Quesada Carpio. Tras identificar las empresas y con un estricto control de calidad sobre cada pieza, se realiza el proceso de salazón y curación del jamón. La profesionalidad está por encima de cualquier proceso para conseguir realizar el mejor producto posible.

Jamones Quesada Carpio en Granada Sabores

Son múltiples los productores que venderán en Granada Sabores:

-Jamón curado LandracexL.white de 14-17 meses.

-Jamón curado LandracexL. White + 18 meses.

-Jamón Duroc + 18 meses

-Jamón Berkshire + 18 meses

-Jamón de cebo ibérico +24 meses.

-Jamón de bellota + 30 meses.

-Paleta curada

-Paleta Duroc

-Paleta de cebo ibérica

-Paleta de bellota ibérica

Todos ellos son productos saludables procesados de forma natural sin aditivos ni conservantes adicionales y muy valorados a nivel nacional por su gran calidad, lograda gracias al exhaustivo proceso y su inigualable situación geográfica.

La empresa, con la que se puede contactar por Facebook o a través de su página web, espera encontrar en Granada Sabores la plataforma y publicidad para poder vender sus productos a cualquier punto del planeta y nuevos ámbitos.

Al consultarles a qué sabe Granada, esta es su respuesta:

Son gratos recuerdos, si tenemos en cuenta nuestra relación con los productos derivados del cerdo y haciendo memoria, nos recuerdan las matanzas en las que se elaboraban autenticas delicias para el paladar y de las que destaco las tortas de manteca, chicharrones y tortas de aceite que se hacían para acompañar los desayunos de esos días.

El olor del pan de pueblo elaborado a mano cuando los desmigábamos para hacer la morcilla y el relleno. Mezcla limpia y suave de las manos recién lavadas y los mandiles blancos recién planchados.

El olor de la lumbre, no a humo sino a lumbre, cálida de conversación en casa de los abuelos y las rosetas hechas en sartén.