Ante la situación actual de confinamiento, cocinar en casa se está convirtiendo en una tarea muy relajante. Si miramos la situación por el lado positivo, ahora vamos a tener tiempo de preparar todas aquellas recetas que teníamos en pendientes y que, por un motivo u otro, aún no habíamos podido realizar. Las tartas de queso son las preferidas de mucha gente, pero a veces nos da miedo hacer una por miedo a que no nos salga bien, y por eso he pensado que os podría enseñara preparar una receta básica de mi cocina, una tarta de queso fácil, sin horno y sin gelatina, para que haya menos margen de error.

La cobertura se la hemos puesto de mermelada de albaricoque de nuestras amigas de Plain & Simple, empresa de Deifontes que elabora chutneys estupendos y además mermeladas con ricas frutas que recolectan de su propia huerta. Si no tenéis mermelada de albaricoque podéis ponerle de cualquier otro sabor de los que preparan.

 

INGREDIENTES:

Para la base:

  • 90 gr. de galletas tipo María
  • 60 gr. de mantequilla derretida

 

Para la tarta:

  • 400 gr. de queso para untar
  • 350 gr. de nata para montar
  • 100 ml. de leche entera
  • 2 sobres de cuajada
  • 150 gr. de azúcar

Para la cobertura:

  • Mermelada de albaricoque Plain & Simple

PREPARACIÓN:

Trituramos las galletas y mezclamos con la mantequilla derretida hasta formar con ellas una pasta fácil de extender sobre la base del molde (el mío de 15 cm. de diámetro). Extendemos sobre la base del molde protegido con papel vegetal y llevamos a la nevera mientras preparamos la tarta.

Calentamos la nata en un cazo y añadimos poco a poco el azúcar, una vez caliente, vamos añadiendo el queso y no paramos de remover hasta que lo hayamos disuelto completamente en la mezcla. En un vaso ponemos la leche y añadimos la cuajada, removemos hasta integrar del todo y no queden grumos. Añadimos a la mezcla que tendremos puesta al fuego, dejamos a fuego medio, sin parar de remover, hasta que empiece a hervir. Retiramos del fuego y vertemos despacito sobre la mezcla de galletas. Tapamos el molde y dejamos enfriar en la nevera de un día para otro.

Desmoldamos y añadimos la mermelada por encima a la hora de servir.

¿Fácil, a que sí? Ya no tenéis excusa para no hacer una tarta de queso.

Feliz fin de semana.

Lidia de la O.