Llega febrero y con él el mes del amor, un día relacionado con determinado tipo de postres que despiertan al romántic@ que llevamos dentro. El babá es un dulce esponjoso elaborado en el horno, muy tradicional en Francia y Nápoles. Tiene forma de corona. Se trata de una masa de brioche bañada en un almíbar de ron (aunque puede remojarse en otros licores). Una de las versiones más famosa es la que se realiza en un molde tipo savarín (corona) coronado con una crema chantilly  y frutas. Esta es la versión que yo he preparado, usando frutas del bosque tan íntimamente relacionadas con las recetas de San Valentín.

Y el almíbar de ron lo he preparado con el ron de mi tierra, de Salobreña, ron El Mondero. Un proyecto que empezó a fraguarse en 2004 y que en 2009 comienza la comercialización de las primeras botellas. El artífice es Francisco Izquierdo, un joven cocinero y maestro ronero salobreñero que con el nombre del ron hace un merecido homenaje a su bisabuelo, uno de los últimos monderos que trabajaron la caña de azúcar en nuestras tierras. Se trata de un ron artesanal envejecido en botas de roble americano que previamente han contenido vinos generosos. Un ron de carácter andaluz sin ningún tipo de aditivo, y además resultado de un proceso 100 % manual. Un ron que pese a su juventud ya ha recibido una serie de galardones internacionales, haciendo justicia a su lema “El sabor de nuestra tierra”.

 

Vamos con la receta:

INGREDIENTES:

Para la masa:

  • 300 gr. de harina de fuerza
  • 25 gr. de levadura fresca de panadería
  • 2 huevos
  • 40 de azúcar
  • 50 ml. de leche
  • 120 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
  • 5 gr. de sal

Para el almíbar de ron:

  • 750 ml. de agua
  • 250 gr. de azúcar
  • 100 ml. de ron El Mondero

Para la crema chantilly:

  • 350 ml. de nata para montar
  • 4 cucharadas de azúcar glass
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla

Para la decoración final:

  • Fresas
  • Moras
  • Arándanos

 

PREPARACIÓN:

Templamos un poco la leche y disolvemos en ella la levadura, reservamos. Mezclamos la harina, el azúcar y la sal. Añadimos la leche y empezamos a batir. Añadimos poco a poco los huevos batidos y mezclamos bien. La mantequilla que tendremos a temperatura ambiente la añadimos y cuando se haya integrado todo empezamos a amasar, con un gancho de una amasadora o a mano (la masa se maneja bien). Tenemos que conseguir una masa lisa.

Yo lo he preparado en un molde de silicona de corona, pero podéis hacerlo en cualquier molde que tengáis tipo corona, ya sea de silicona o metálico. Vamos distribuyendo porciones de masa dentro del molde, juntando todas entre sí, para que quede el molde completamente cubierto, más o menos un tercio de la altura del molde.

Tapamos el molde con film transparente y dejamos hasta que doble su volumen, sobre una hora. Entonces introducimos en el horno precalentado a 180º y horneamos durante una media hora.

Mientras, preparamos el almíbar, para ello calentamos el agua con el azúcar y cuando comience a hervir retiramos del fuego. Añadimos el ron y dejamos enfriar totalmente.

Una vez que la masa se haya horneado sacamos del molde y dejamos enfriar unos cinco minutos. Después introducimos en un recipiente donde nos quepa con el almíbar frío. Dejamos durante diez minutos dentro del almíbar y le damos la vuelta para que empape por el otro lado otros diez minutos. Sacamos con mucho cuidado de no romperlo.

Montamos la nata bien fría con una batidora de varillas, añadimos el azúcar glass y la esencia de vainilla al final. Introducimos en una manga pastelera con boquilla rizada y decoramos el centro de la corona, así como parte de la superficie. Decoramos con las fresas, moras y arándanos lavados.

Sin duda una postre perfecto, con una presencia estupenda, que sorprenderá a los nuestros.