Hay recetas que traemos de otras tierras, como la salsa barbacoa que podemos tomar en muchas franquicias de comida rápida, propias de tierras americanas. Pero todo o casi todo lo que podemos encontrar en casa podemos también versionarlo. Es lo que ocurre con esta salsa barbacoa que os voy a enseñar a preparar de forma casera, y os va a quedar para chuparse los dedos.

Pero no sólo la salsa barbacoa tiene protagonismo en esta receta, ya que la costilla de cerdo nada tiene que ver con las que probamos en las franquicias de las que os hablaba  antes. Tenemos una costilla de cerdo de primerísima calidad, y es la que nos traen desde la granja San Pascual de Jamonzar.

La granja donde se crían los cerdos está ubicada en Fuentevaqueros, y se trata de una antigua azucarera que fue propiedad en su día de la familia de Federico García Lorca.

La historia de Jamonzar se remonta hasta los inicios empresariales de los dos fundadores de la empresa Antonio Zarco y Carmela Urquizar que comenzaron su andadura dedicándose a comerciar, desde que tuvieron edad para ello, con todo tipo de productos durante la posguerra española, hasta llegar al mundo de las chacinas y la charcutería.

  

Comenzando con una pequeña tienda en el bajo de la residencia de la pareja, fueron labrándose un nombre como expertos chacineros y charcuteros. La familia Zarco desde hace varias generaciones estuvo unida al comercio y a la cría de cerdos, especialmente a partir de 1975.

La adquisición de San Pascual en 1998 (granja de cría de cerdos) sentó las bases del proyecto que hoy en día conocemos como Jamonzar. Este proyecto comenzado por Antonio y Carmela fue continuado y profesionalizado por sus cuatro hijos, Antonio, Enrique, José Manuel y Mª Carmen, que sacaron el máximo rendimiento a la charcutería/chacinería, crearon una distribución acorde con el volumen de negocio y se convirtieron en expertos productores de cerdos de calidad, suministrando a granjas de toda España.

Os dejo unas fotos de mi visita a la fábrica de embutidos de Jamonzar en Dúrcal, donde además cuentan con tienda física donde poder adquirir todos sus productos. Desde luego que la visita se convirtió en un placer para todos los sentidos, especialmente el del olfato que te conquista desde que pones un pie en la fábrica.

INGREDIENTES:

  • 1 costillar de cerdo de 1 kg. Aproximadamente de Cerdo San Pascual
  • Sal
  • Pimienta
  • Para la salsa barbacoa casera:
  • AOVE (Aceite de oliva virgen extra)
  • 2 cebolletas
  • 2 cucharadas soperas de azúcar moreno
  • 2 cucharadas soperas de salsa Perrins
  • 1 cucharada sopera  de pimentón picante
  • 1 cucharada sopera de mostaza a la antigua
  • 2 cucharadas soperas de miel de flores
  • 2 cucharadas soperas de ketchup
  • 200 gr. de tomate natural triturado
  • 1 cucharada sopera de salsa de soja
  • 4 cucharadas de vinagre de vino
  • Sal
  • Pimienta

PREPARACIÓN:

En una sartén con un fondo de aceite de oliva virgen extra rehogamos las cebolletas bien picaditas y con un poco de sal, hasta que esté transparente. Entonces añadimos el azúcar moreno y caramelizamos la cebolla durante unos minutos. Vertemos el tomate triturado y cocinamos durante unos cinco minutos o hasta que veamos que el tomate está bien frito. En este momento le añadimos la salsa Perrins, el pimentón picante, la mostaza, la miel, el ketchup, la salsa de soja, el vinagre y la pimienta. Dejamos cocinar la salsa a fuego lento durante unos cinco minutos. Retiramos del fuego y trituramos bien. Reservamos.

En la olla más grande que tengáis ponemos agua a calentar. Salpimentamos el costillar e introducimos dentro de la olla con el agua caliente, hervimos dentro durante unos diez minutos. Sacamos y secamos con papel absorbente. Disponemos sobre una bandeja de horno con papel de aluminio. Cerramos el paquete con el mismo papel de aluminio y horneamos a 250º durante diez minutos.

Una vez pasado este tiempo abrimos el paquete y pintamos con la salsa barbacoa uno de los lados del costillar. Bajamos el horno a 220º y horneamos durante 10 minutos. Volvemos a sacar, damos la vuelta al costillar y pintamos por ese lado con la salsa. De nuevo llevamos al horno durante otros diez minutos. Y así continuamos, parando cada diez minutos y pintando cada vez con salsa barbacoa hasta que veamos que el costillar ya está doradito (más o menos haremos la misma operación unas cuatro o cinco veces, dependiendo del tamaño del costillar).