Aunque para los granadinos el acto de ir al bar y tomar la tapa sea habitual, Granada recibe durante el año un gran número de turistas que dudan cuando van al bar o piensan que les sacan las raciones de comida sin pedirlas para que paguen por ellas. Afortunadamente, con los años las mismas tapas se han convertido en un reclamo para los turistas. De todas formas, aquí van unos consejos.

Cada bar tiene su funcionamiento

Dentro de las horas de comida y cena suele haber tapas en la mayoría de bares. Estas son gratis al pedir la bebida y suele haber dos mecanismos distintos: en algunos locales el mismo bar pone las tapas que decide, normalmente las mismas para todos y en el mismo orden (con la primera esto, con la segunda aquello…); en cambio, en otros hay una carta donde aparecen las distintas opciones. La carta suele estar a la vista, pero si no se localiza, se puede preguntar al camarero.

Como hay gente que no come algunos alimentos o es vegetariana, si se comenta esto lo habitual es que se ponga una tapa adecuada para la situación.

La tapa suele ser acorde al local

Como en toda provincia, Granada cuenta con una gran variedad de bares, los hay más elegantes o de barrio, modernos y antiguos, alternativos, etc. La clase de tapa suele ir acorde al bar. No nos referimos en cuestión de tamaño o sabor, sino en la clase de alimentos y la presentación que tienen. En los bares más típicos se encuentran las tapas con productos locales o clásicos, en los modernos existe más innovación, los hippies suelen tener la llamada tapa verde (vegetariano) y los de otras culturas, como japoneses o brasileños, tapas de sus regiones.

El mundo de la tapa es apasionante en Granada y cada semana se pueden descubrir bares distintos con tapas sorprendentes. Aunque lo más probable es que pronto encontremos un bar con nuestra tapa favorita al que queramos volver una y otra vez.

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