En Granada tenemos un patrimonio cultural y artístico impresionante, pero es que además a nivel gastronómico, como estamos viendo, tenemos una riqueza muy importante, y algunos productos son conocidos en todos los rincones de España porque tienen nombre propio, es lo que pasa con nuestra Maritoñi, un dulce granadino que alimentó a varias generaciones tras la postguerra.

La semana pasada tuve la suerte de poder visitar la fábrica de Maritoñi y conocer a casi toda la familia al completo, incluso a Maritoñi (a la que podéis ver en la foto), la que da nombre al dulce o, mejor dicho, a la que se le dio el nombre de la torta.

Porque para los que tengan dudas la torta nació antes que la niña, y si os cuento un secreto, aunque Raimundo, su creador, tenía claro que la torta se iba a llamar como su futura hija, Maritoñi, en un principio tuvieron que comercializarlas con el nombre de pasteles Gloria, porque, económicamente no se podían permitir comprar un envase o papel nuevo y decidieron aprovechar los que tenían en el obrador de otra torta.

El dulce fue creado como homenaje a la famosa cuajada de Carnaval granadina, algo así pero en formato individual. Y fue todo un éxito que hoy en día es la joya de la corona de una de las empresas granadinas más estables y duraderas. Porque en Maritoñi las cosas se están haciendo muy bien, y eso lo dicen los números, como que se hacen 20.000 maritoñis al día. Además sólo tiene 180 calorías, son sin lactosa, y además no llevan aceite de palma entre sus ingredientes, y si queréis reducir calorías, sólo tenéis que tomaros su versión mini, para así no renunciar a este placer.

Para darle el homenaje que se merece he decidido preparar un helado de Maritoñi, porque el calor ya aprieta y este helado nos va a refrescar el día.

INGREDIENTES:

  • 3 Maritoñis
  • 200 gr. de leche entera
  • 2 yemas de huevo
  • 70 gr. de azúcar
  • 20 gr. de miel (podéis usar azúcar invertido)
  • 200 de nata para montar

PREPARACIÓN:

Batimos las yemas junto con el azúcar hasta que blanqueen éstas (podemos usar batidora de varillas o con unas varillas manuales). Reservamos.

Trituramos las Maritoñis junto con la leche y le añadimos la miel e integramos bien. Mezclamos con las yemas montadas con el azúcar y ponemos al fuego sin dejar de remover. Cuando veamos que comienza a hervir retiramos del fuego y esperamos a que pierda el calor la mezcla.

Para ello podemos añadirla a un bol y esperar que se enfríe.

Mientras tanto montamos la nata con unas varillas.

Una vez montada añadimos a la mezcla anterior con la ayuda de una espátula y movimientos envolventes.

Si no tenemos heladera, ni robot tipo Thermomix congelaremos la mezcla y cada dos horas sacaremos para remover con un tenedor y romper los cristales de hielo que se pueden ir provocando. Así haremos unas cuatro o cinco veces.

En caso de disponer de Thermomix lo que tendréis que hacer es congelar la mezcla y una vez congelado lo sacaremos y trituraremos bien para conseguir un helado cremoso.

Yo lo he preparado con heladera, las hay muy económicas en las grandes superficies y la verdad es que dan muy buen resultado para los helados caseros. En el caso de hacerlo en heladera enfriamos la mezcla unas cuatro horas como mínimo y después ponemos en marcha la heladera y vamos vertiendo la mezcla hasta conseguir la textura helada (sobre 25 minutos, ya que es una mezcla muy espesa). Guardamos en un recipiente en el congelador durante un par de horas más y estará listo para servir.

Espero que os guste.

Lidia de la O.