Desde el auge ocurrido durante los siglos XVI y XVII por la situación económica, Andalucía se posicionó a nivel mundial como una de las grandes productoras de vino. Quizá a día de hoy a la sombra de otras comunidades autónomas, sigue teniendo una fuerte industria impulsada por muchos factores propios de la zona y con una producción de gran prestigio.

Entorno inigualable

Si de algo puede presumir Granada y Andalucía entera es de su excelente y variado entorno para la cosecha. A nivel topográfico y climático, con sus suaves temperaturas medias y gran número de horas de exposición al sol, las tierras han funcionado como lugares idóneos para los viñedos. Además, las contadas inclemencias, como granizadas o muy bajas temperaturas, no han echado a perder cosechas. La estabilidad ha sido muy valorada a la hora de recibir inveriones.

La llamada Cultura del Vino está muy extendida y hay vinos históricos que son de gran popularidad. Las rutas por bodegas o museos y la importancia del vino en las fiestas tradicionales es llamativa. Los viñedos aumentan su actividad a finales de verano y principios de septiembre, cuando la recogida de la uva crea multitud de empleos y el proceso de crianza es seguido por especialistas y profesionales del sector.

Parte esencial de la cultura

El consumo de vino está muy extendido en toda la provincia de Granada. Es el acompañante indispensable en toda buena comida, bebida esencial -junto a la cerveza- en el tapeo y otra fuente de turismo. En enoturismo está en auge y las bodegas trabajan para crear entornos llamativos y una amplia oferta sea interesante para el importante número de potenciales aficionados que pueden atraerse. Catas, visitas guiadas, espectáculos musicales… la oferta que ofrece Granada es amplia y alcanza varios ámbitos culturales. La cultura del vino siempre ha estado unida al país y a esta provincia. Motivos no han faltado.