Maritoñi es el nombre de un dulce y el de la hija de su creador, no está claro quien da nombre a quien, sin embargo lo que sí está claro es que la tradición pastelera de alta calidad rige la gestión de esta empresas que con casi 70 años de historia sigue manteniendo la seña de identidad que le imprimió Raimundo Pérez Rodríguez cuando en 1955 ideó una forma de presentar los dulces tradicionales de una forma más asequible y de consumo más popular. Tras múltiples pruebas y presentaciones dio con la torta que con una capa de bizcocho a un lado y una galleta al otro y cabello de ángel en el centro se convertiría en uno de los dulces más tradicionales y reconocibles de la repostería granadina.

El empeño de un trabajador incansable

Raimundo Pérez Rodríguez nace en Loja, el año 1931 (el menor de 12 hermanos) localidad que abandona a la corta edad de 7 años junto con su madre inválida y sus hermanos para establecerse en Granada. La situación familiar lo obliga a trabajar desde muy joven en múltiples oficios desde trasportar carbón y leña a domicilios de la ciudad hasta vender fruta en un puesto ambulante. Pero será a partir de 1945 cuando se comience a fraguar la historia de Raimundo Pérez como pastelero al entra a formar parte de la plantilla de un famoso obrador de pastelería de la época, el obrador de Don Juan Díaz, ubicado en la céntrica calle Santa Lucia de la capital granadina, junto a la Gran Vía.

En esta empresa familiar pasó por los distintos roles, desde aprendiz hasta maestro pastelero, y ahí fue donde Raimundo forjo su alma de empresario y a la edad de 25 años inicia una etapa definitiva para su vida, se queda con el traspaso del negocio a pesar de ser en ese momento el más joven de la plantilla. Poco a poco empieza a innovar en el mundo de la pastelería comercializando en Granada productos que hasta entonces no se conocían. Es en 1955 cuando ve la luz el producto que durante varios años llevaba en mente realizar y que se convertiría en su gran creación, La Exquisita Maritoñi.

Una empresa netamente granadina con afán de superación

La evolución de la empresa y su crecimiento hace que vaya ampliando su espacio y con él vaya necesitando nuevos lugares en los que establecerse. Primero sería la calle San Pedro Mártir en la misma casa donde nació el insigne granadino Ángel Ganivet. En el año 1966 al continuar el éxito de la novedosa torta se traslada la sede a su penúltimo emplazamiento en la calle Agustín Lara donde disfrutaría en por aquellos entonces unos magníficos 500 metros cuadrados de terreno a los que se le añadirán en el 1970, 600 metros cuadrados más pertenecientes a un cine anexo pasando a ocupar las instalaciones 1100 metros cuadrados de terreno y 2500 metros cuadrados edificados.

Es en 1994 cuando se da el último salto y Raimundo adquiere terrenos en el polígono tecnológico de los Ogíjares. En un principio de 3500 metros cuadrados que posteriormente se ampliarían hasta los actuales 4500, donde ahora se realiza la producción diaria.

Tras su ampliación final también ha ido creciendo el mercado de los productos, estando más concentrado en Andalucía, Murcia, Elche, Palma de Mallorca, Barcelona. Además han ido centrando esfuerzos también en estar en grandes superficies comerciales, así como cadenas de supermercados.

La tradición familiar encara el futuro

La empresa está gestionada actualmente por Raimundo Pérez, hijo. Actualmente participan en el día a día de la empresa las hijas: Maritoñi y Mª Angustias junto a Raimundo y una de sus nietas, María. Una plantilla de 20 personas son las responsables de mantener viva la esencia de la pastelería más granadina que inició el fundador.

 

Cuando Raimundo Pérez hijo analiza el éxito de Maritoñi es categórico ”mantenemos la esencia de lo que hacemos, y de lo que sabemos hacer, eso y utilizar materias primas de gran calidad” . Maritoñi es una empresa familiar que se mide con multinacionales del ámbito de la competida “bollería industrial” y tienen claro cuál es su espacio “nosotros competimos en la calidad, es nuestro coste y nuestro valor más importante, en eso nunca vamos a recortar”. Raimundo Pérez hijo atesora la experiencia de su padre y la suya propia, habla de la empresa como una prolongación de su historia más íntima y personal “cuando vivía mi padre teníamos discrepancias sobre la empresa. Ahora que él ya no está pienso que tenía razón en cosas que yo en eso momento discutía con él. Lo más valioso que nos ha enseñado es a aplicar el sentido común, y si nosotros lo que sabemos hacer es dulces pues a eso es a lo que nos tenemos que dedicar”

 Variedades dulces con sabor tradicional

Actualmente junto a la producción de unas 20.000 unidades diarias de Maritoñi se hornean diariamente el resto de su gama de productos, integrados por las Chocotoñi, Cortadito y Nonín. Además producen palmeras, roscos de merengue y las cañas hojaldradas de chocolate y de crema. Las otras líneas de negocio, más minoritarias pero no por ello menos importantes, son la panadería y bollería de alta calidad y la repostería de encargo. Son reconocibles en Granada en las épocas de año que corresponde las Cuajadas de carnaval, las tortas de la Virgen, las torrijas o la leche frita que venden a establecimientos de la ciudad y que durante generaciones ha endulzado los paladares de los granadinos devotos de su cuidado sabor “a dulce”.

 

 

En estos momentos afrontan el reto de la venta online. Todas sus variedades está a la venta en la web de Granada Sabores con el atractivo de no cobrar los gastos de envío.