Se acerca el día de Todos los Santos y nos adentramos en un momento en que la gastronomía tradicional aparece de nuevo en nuestras cocinas dejando de lado recetas propias de otras épocas. La festividad de todos los santos huele a canela, a masa frita, a calabaza, a anís…. Todos esos olores que nos llevan a las casas de nuestras abuelas. Con estas rosquillas fritas que os traigo hoy hacemos un homenaje a ellas, a nuestras abuelas, a las que aún están y a las que ya no están con nosotros.

Los huevos que he usado para la receta son los huevos ecológicos de Huevos Garrido, de los que os hablé hace unas semanas cuando nos comimos los huevos rotos con jamón. Son huevos de Categoría A procedentes de explotaciones ecológicas, donde los animales cuentan con espacios libres, disponiendo de patios y zonas de pastoreo. En ellos los animales satisfacen sus necesidades fisiológicas y de comportamiento. La alimentación de las gallinas está basada en productos obtenidos bajo la normativa de producción ecológica vigente, así como el uso de aditivos y coadyuvantes tecnológicos autorizados para la fabricación de piensos ecológicos.

El AOVE usado para la masa de los roscos es el de Amarga y Pica, una AOVE que ya hemos usado para más recetas, y que si visitáis la página web de la marca podéis encontrar ahora mismo con un descuento. Sin duda es un gran AOVE con una relación calidad-precio estupenda.

El anís usado es el anís La Granadina que elabora y comercializa la Destilería  Joaquín Alonso, en Atarfe. Ya es la tercera generación que se dedica a la fabricación, envasado y elaboración de bebidas alcohólicas y no alcohólicas, y sus productos van desde anises, licores, vodkas, ron miel hasta un sinfín de productos que incluso comercializan como marca blanca. Y sus productos se comercializan en el Corte Inglés, Alcampo, Carrefour, Hipercor, Supercor….en definitivas, que podemos encontrarlos con facilidad.

 

INGREDIENTES:

  • Para la masa:
  • 600 gr. de harina de repostería
  • 2 huevos ecológicos de Huevos Garrido
  • 175 gr. de azúcar
  • 100 ml. de leche
  • Ralladura de un limón
  • 100 ml. de AOVE Amarga y Pica
  • 100 ml. de anís La Granadina
  • 1 sobre de levadura química
  • 1 litro de aceite de girasol o de oliva suave para freír
  • Para el rebozado:
  • 100 ml. de leche
  • 300 gr. de azúcar
  • 50 gr. de canela molida

 

PREPARACIÓN:

Tamizamos la harina junto con la levadura y reservamos. En un bol batimos los huevos junto con el azúcar. Añadimos a la mezcla el AOVE, la ralladura del limón y el anís y mezclamos todo. Vamos añadiendo a esta mezcla la harina, poco a poco. Empezaremos removiendo con un tenedor y después amasando con las manos, aunque es una masa pegajosa, por lo que tendremos que aceitarnos las manos para que no se nos pegue. Una vez que la masa esté lisa la dejamos en un bol aceitado en la nevera durante una media hora.

Después de pasado este tiempo ponemos a calentar el aceite para freír las rosquillas en una sartén honda. Los roscos los podéis hacer de la forma que más os guste. Hay quien hace una bola y luego un agujero en medio. Otros, por el contrario, que estiran un poco de masa con forma de bastón y cierran, dando la forma redonda. Yo los hago haciendo ese bastón y aplastando un poco para luego cerrar la masa y doblar los bordes, para darle la forma con la que finalmente salen.

Cuando esté el aceite bien caliente añadís una bolita de masa para comprobar que el aceite esté listo. Una vez que esté bien caliente iremos añadiendo las rosquillas por tandas de cinco o seis, dorando por ambos lados durante unos minutos. Ya veréis como crecen durante la cocción, eso es el efecto de la levadura.

Vamos sacamos y dejando reposar sobre papel absorbente para que pierdan el exceso de aceite. Una vez todas fritas, vamos pasando, una a una por leche primero, y después por una mezcla de azúcar y canela (no pongáis todas las cantidades de golpe, porque el azúcar y la canela se van humedeciendo, por lo que vais poniendo poco a poco, para cada tres o cuatro poner azúcar y canela nueva que no esté humedecida y quede como una plasta sobre la rosquilla).

Una vez frías las guardaremos en latas herméticas para que se mantengan tiernas…., aunque, si os soy sincera, están tan buenos que nos va a dar lugar a que se pongan duros.

Feliz puente.

Lidia de la O.