30 Abr

Se acerca el Día de la Cruz, una de las fiestas grandes de Granada, fiesta que este año vamos a vivir desde casa, porque no podremos salir a celebrar esta fiesta que tanto nos gusta. Pero no hay problema, porque seguro que desde nuestros balcones inundamos la ciudad y los pueblos de preciosas cruces. Y para amenizar esta fiesta no hay nada mejor que acompañar de la típica salailla, de la que hoy os traigo la receta.

La salaílla es un pan plano con sus típicas hendiduras que lleva sal gorda y un chorreoncito de AOVE por encima. Es típico comerlo acompañado de habas, tocino, jamón y bacalao. Hemos usado un AOVE con una botella tan folclórica que era el ideal para vestir esta fiesta de gala. Se trata del AOVE Hechizo Andaluz.

Y lo hemos acompañado de una cerveza granadina de Cervezas Nazarí, que desde Laroles nos traen su cerveza artesana, incluso ésta que os muestro en la foto la podéis adquirir en Mercadona. Sin duda, no hay mejor que acompañar estas salaíllas con una cerveza granadina.

INGREDIENTES:

Para el prefermento:

  • 400 gr. de harina de fuerza
  • 350 gr. de agua
  • 1 gr. de levadura fresca de panadería

Para el resto de la masa:

  • 200 gr. de harina común
  • 10 gr. de Aceite de Oliva Virgen Extra de Hechizo Andaluz
  • 10 gr. de sal
  • 8 gr. de levadura fresca de panadería
  • Para añadir antes de hornear:
  • Sal gorda
  • Un hilillo de aceite de oliva virgen extra, de nuevo Hechizo Andaluz

Para acompañar:

  • Cerveza Nazarí (podéis probar todas sus variedades)

 

PREPARACIÓN:

Lo primero que haremos la noche anterior será preparar el prefermento, para ello mezclamos todos los ingredientes de este, tapamos con un paño húmedo y dejamos toda la noche en un sitio fresco.

Hacer el prefermento la noche antes enriquece los panes, pero yo si os cuento un secreto, en alguna ocasión le he preparado directamente, añadiendo todos los ingredientes a la hora de amasar, y la verdad es que el resultado ha sido muy bueno también. Pero si tenéis tiempo, no os quitará más de cinco minutos el día antes.

Por la mañana añadimos al prefermento, la sal, la harina y el aceite, y empezamos a amasar, después desmenuzamos la levadura y también se la añadimos (añadir la levadura después evita que entre en contacto directo con la sal y pierda sus propiedades). Amasamos a mano o en una amasadora durante unos diez minutos.

Llevamos la masa a un bol aceitado y volvemos a tapar con el paño húmedo de una hora a una hora y media, hasta que veamos que la masa ha doblado su volumen.

Después sacamos la masa, desgasificamos (es decir, que apretamos con los nudillos para sacarle el aire a la masa). Dividimos en cuatro porciones iguales de masa (los míos pesaban 240 gr.). Y le damos forma de bola a cada una de ellas. Extendemos con el rodillo hasta hacer un círculo de 1 cm de grosor más o menos. Depositamos en una bandeja de horno, cubierta con papel vegetal, y dejamos espacio para las otras tres. Procedemos de la misma forma con los tres trozos de masa restantes.

Una vez todas las salaíllas en la bandeja de horno con los nudillos vamos haciendo las hendiduras características, añadimos un poco de sal gorda por encima y un hilo de aceite. Dejamos durante unos 20 minutos mientras se nos calienta el horno reposar bien tapadas y después horneamos durante unos 15 o 20 minutos en el horno previamente precalentando a 220 grados.

Sacamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.

Una vez frías, acompañamos de tocino curado, jamón y habas, y también de nuestra cerveza.

Espero que os haya gustado esta propuesta tan granadina.

Feliz fin de semana.

Lidia de la O.