Las tartas de queso desde hace muchos años son parte de esas recetas estrella de casi todas las casas, porque hay mucha gente que le tiene miedo a realizar una tarta en casa, pero cuando se trata de tartas de queso ese miedo desaparece puesto que son tartas asequibles para todo el mundo. Las hay sin horno y con horno, los puristas en el tema siempre dicen que donde se ponga una tarta de queso horneada que se quiten las demás, y yo también estoy de acuerdo en eso, porque las tartas de queso horneadas reúnen la esencia misma de estas famosas tartas. Otra de las características de las tartas de queso es su versatilidad, podemos ponerle base o no, en caso de ponerle podemos ponerle base de galleta, bizcocho, sobaos….. Y cobertura, en eso también podemos cambiar muchísimo, y así con una misma receta podemos, haciendo cambios, convertirnos en los “reyes de la tarta de queso”.

Ésta que traigo hoy es una de mis básicas en mi cocina, de las que siempre preparo, aunque hoy he querido innovar con un ingrediente difícil de conseguir en España, el ruibarbo. Se trata de una verdura no muy conocida en España, una verdura de hoja que visualmente se parece a una acelga con tallo rosa fuerte, pero que de sabor es acido, como algún arándano. Solo se utiliza el tallo de esta planta. Y desde la empresa Plain & Simple nos la traen de una forma muy especial, en conserva, pero no una conserva cualquiera sino una receta de ruibarbo especiado, que lleva de ingredientes, además del ruibarbo, azúcar, vinagre, pasas, nuez moscada, canela, clavo y pimienta de Jamaica. Casi nada, ¿verdad?. Pues la empresa está ubicada en Deifontes, y se trata de una micro fábrica que elabora salsas inglesas de forma artesanal. Son productos que, como ellos mismos dicen, podríamos encontrar en una alacena inglesa de hace doscientos años o  en una de hoy en día.

Vamos con la receta.

INGREDIENTES (para un molde desmontable de 18 cm):

Para la base:

  • 100 gr. de galletas tipo María
  • 50 gr. de mantequilla derretida

Para la tarta:

  • 250 gr. de queso crema
  • 390 gr. de leche condensada
  • 1 yogur natural sin azúcar
  • 4 huevos
  • 100 ml. de nata líquida

Para la cobertura:

  • 250 gr. de ruibarbo especiado Plain & Simple

PREPARACIÓN:

Trituramos las galletas con un procesador de alimentos hasta convertirlas en polvo, o en caso de no tener ninguna máquina las meteremos en una bolsa de plástico y tras cerrarla daremos golpecitos con un rodillo hasta conseguir que se conviertan en polvo. Mezclamos con la mantequilla derretida y forramos la base del molde con la mezcla para formar la base de la tarta (habremos cubierto la base con papel de hornear, y después cerrado el molde, extendemos la mezcla de galletas y aplanamos con una cuchara para que se extienda uniformemente). Introducimos en el horno precalentado a 180º durante 10 minutos.

Mientras, con un batidor de varillas batimos el queso hasta que se convierta en crema, añadimos la leche condensada y seguimos batiendo hasta que no queden grumos. Añadimos después el yogur y la nata y seguimos batiendo. Por último añadimos los huevos batidos y terminamos de batir con la batidora.

Sacamos la base del horno y vertemos la mezcla. Introducimos en el horno un cuenco con agua y la tarta y horneamos durante unos 45 minutos. Después apagamos el horno y dejamos dentro 10 minutos más. Y una vez pasados estos diez minutos abrimos el horno un poquito y dejamos durante media hora más, para intentar que la tarta se baje lo menos posible. Otro truco para que la tarta no se baje es hornearla al baño María, aunque de esa forma la cocción se prolongará más tiempo. Sacamos del horno y dejamos enfriar completamente. Tapamos e introducimos en la nevera de un día para otro.

Cuando vayamos a servir, desmoldamos con cuidado y  añadimos el ruibarbo especiado por encima y a disfrutar de esa combinación tan deliciosa. Seguro que os encanta!!!

Feliz fin de semana.