8 Oct

Estos días atrás habréis visto multitud de eventos y recetas relacionadas con café, y es que hemos celebrado el #Díainternacionaldelcafé, y para darle un homenaje como se merece he preparado una receta italiana donde el café es protagonista, la receta del famoso tiramisú, uno de los postre que aparecen en la carta de postres de los restaurantes de medio mundo.

No hace mucho tiempo se ha incorporado a la marca Sabor Granada la empresa motrileña Sol & Crema, una empresa creada en 1970, donde su creador, Damián Carmona, comienza el negocio de tueste y comercialización de café, en un viaje incansable para buscar la mejor materia prima en los lugares de origen más exquisitos. Y casi 50 años después la empresa ha cumplido con creces sus expectativas convirtiéndose en un referente en el sector del café. Podéis encontrar sus cafés en numerosos comercios de la costa andaluza, así como en su tienda online, donde podréis probar sus numerosas variedades, y si os acercáis a alguna de sus tiendas os muelen directamente el café y lo envasan delante vuestro.

Hay multitud de versiones del tiramisú, en algunas recetas se les pone algún licor y en otras no. En esta ocasión yo le he dado un toque con otro producto motrileño, el Ron Montero Reserva, otro de los rones abanderados de la marca. Elaborado con aguardiente y destilado de caña de azúcar de gran calidad. Envejecido durante cinco años en barricas vírgenes de roble americano por el sistema tradicional de soleras y criaderas. De color ambarino dorado, tiene aromas de buena intensidad, con notas tostadas y de frutos secos. De final largo se recomienda tomarlo en copa, solo o con una piedra de hielo.

INGREDIENTES:

  • 200 ml. de café preparado con la mezcla de la casa de cafés de Sol & Crema
  • 6 huevos
  • 150 gr. de azúcar
  • 1 pizca de sal
  • 4 cucharadas de Ron Montero Reserva
  • 500 gr. de queso Mascarpone
  • 300 gr. de bizcochos de soletilla
  • Cacao en polvo

PREPARACIÓN:

Separamos las yemas de las claras, reservando estas últimas, calentamos al baño María las yemas junto con 100 gr. de azúcar, batimos con unas varillas, y añadimos las cucharadas de ron. Seguimos removiendo y cuando coja un poco de cuerpo sacamos y batimos con unas varillas eléctricas hasta que la mezcla espese y blanquee. Reservamos.

Montamos el queso mascarpone también con unas varillas eléctricas y mezclamos con la mezcla de yema hasta integrar completamente.

Montamos las claras añadiendo una pizca de sal,  y cuando empiecen a montar añadimos el resto del azúcar, 50 gr, seguimos batiendo hasta que estén completamente montadas, cuando al poner boca abajo el bol las claras no se muevan.

Mezclamos el merengue resultante con la mezcla anterior, con ayuda de una espátula, y con movimientos envolventes.

Forramos la base de un molde desmontable (el mío alargado) y vamos mojando los bizcochos de soletilla en el café (tiene que estar frío) y formamos una primera base con ellos. Añadimos una tercera parte de la mezcla. Volvemos a mojar otra tanda de bizcochos de soletilla y ponemos encima, y añadimos otro tercio de la mezcla. Y, por último añadimos, otra capa de bizcochos mojados en café, y terminamos con una capa de crema. Llevamos a la nevera un mínimo de 4 horas, o mejor de un día para otro.

A la hora de servir le añadimos cacao en polvo por encima.

Lidia de la O.