La tarta Alaska es una tarta con nombre propio, que tiene una larga historia, y arrastra como todas las recetas con nombre propio, polémica sobre su origen. De cualquier forma se trata de una tarta deliciosa y atemporal, porque aunque tenga helado por dentro se creó para tomarla en épocas Navideñas.

Los sabores del helado que lleva por dentro son a gusto del consumidor, combinando al menos dos sabores. En esta ocasión la he preparado con dos sabores Tropicales, mango y coco. Me pareció interesante hacerla en estos dos sabores y ha sido todo un éxito. Los helados de La Perla son considerados Premium por su calidad y presentación y por su forma de elaboración artesanal. 100 años dando servicio en Granada, tanto a Hostelería como a particulares, y siempre innovando en sabores deliciosos.

INGREDIENTES:

  • 1 base de bizcocho para tartas (podéis comprarla ya hecha o hacerla con la receta que uséis habitualmente)
  • 1 kg. de helado de mango La Perla
  • 1 kg. de helado de coco La Perla

Para el merengue:

  • 4 claras de huevo (125 gr.)
  • 250 gr. de azúcar
  • 100 gr. de agua

PREPARACIÓN:

La tarta la vamos a preparar en un molde de semiesfera o bol. Lo primero que haremos será cortar dos pliegos de papel film y forrar el molde con ellos, dejando suficiente film que sobresalga del molde para que se pueda desmoldar después la tarta con facilidad. El helado tiene que estar cremoso, por lo que sacaremos unos minutos antes del frigorífico, primero el de mango y batimos la mitad de la cantidad que os he puesto en los ingredientes. Batiremos con la pala plana de la batidora, si la tenemos, o con un cuchara. Vertemos esta primera capa dentro del molde y extendemos con una espátula pequeña hasta dejar liso. Metemos en el congelador y esperamos hasta endurezca de nuevo y podamos añadir la segunda capa.

Sacamos el helado de coco y removemos hasta que esté cremoso. Sacamos el molde del congelador y vertemos la capa de coco sobre la primera capa de helado de mango que ya estará dura. Volvemos a meter en el congelador para que esta segunda capa se ponga dura. Una vez que esté dura esta segunda capa sacamos el helado de mango que nos falta (500 gr.), lo batimos para ponerlo cremoso y añadimos esta ultima capa sobre la de coco que ya estará dura.

En  este momento cortaremos el bizcocho genovés del mismo tamaño de la base del bol y ponemos a continuación de la última capa de helado de mango, así se convertirá en la base de nuestra tarta cuando la desmoldemos.

Tapamos bien con el film transparente y congelamos. Podemos tenerla congelada varios días, y hacer el merengue el día que la vayamos a servir.

Se trata del merengue italiano, si no tenéis un termómetro tendréis que conseguir el punto de bola del almíbar, que podréis comprobar metiendo los dedos en agua y cogiendo un poco con los dedos y viendo que se hace una bola blanda. Otra de las claves para conseguir este merengue es las velocidades de la batidora. Si no tiene tantas velocidades vuestra amasadora tendréis que ir adaptando. Os lo pongo con las velocidades de la Kitchen Aid, que es la mía (pero hay muchas en el mercado que tienen las mismas velocidades).  Ponemos el agua y el azúcar el cazo al fuego, mezclamos y llevamos a ebullición.

Ponemos las claras en el bol de la amasadora con el globo de batir, cuando la temperatura del almíbar llegue a 110 grados (pasará unos minutos después de que llegue a ebullición), ponemos en marcha la batidora con velocidad 8. Cuando la temperatura llegue a 119 grados (es el punto de bola del que os hablaba al principio), apartamos del fuego y vertemos en un chorrito fino sobre las claras con la máquina en velocidad 6. Cuando hayamos vertido todo el almíbar seguimos batiendo a velocidad 4 hasta que el bol esté completamente frío. Cuando ya casi esté, añadimos un poco de zumo de limón que hará que el merengue esté más blanco y brillante. Una vez frío podemos seguir batiendo a velocidad 2 hasta que lo vayamos a utilizar para que no endurezca la cobertura.

Una vez listo el merengue, desmoldamos la tarta, la ponemos en un plato de servir, y con la ayuda de una espátula vamos cubriendo totalmente tarta con el merengue, dejando picos para hacerla más bonita. Una vez cubierta quemamos un poco el merengue con la ayuda de un soplete, para darle un efecto más bonito. Servimos.

Si os resulta complicado preparar este merengue por no disponer de termómetro o de una batidora potente podéis usar vuestra receta habitual de merengue.

De cualquier forma la tarta estará deliciosa (y además congela muy bien incluso con el merengue, por lo que si os sobra podéis congelarla).

Espero que os guste.

Lidia de la O.